Nacer en un nido

No estoy segura de en qué medida nos influyen los espacios donde nacemos y parimos, madres y bebés, para nuestro bienestar personal y familiar, para que el cóctel de hormonas del nacimiento se desencadene; o para que podamos disfrutar de la magia del nacimiento con intimidad, confianza y seguridad. Pero nos influyen, está claro. En algunos casos nos ayudará a sentirnos más empoderadas y más fuertes, a sentir y vivir el parto, a disfrutarlo. En otros, simplemente nos acompañará la luz ambiente, la gente presente, las texturas cálidas o frías de la habitación que nos acoja en una u otra medida, facilitando o dificultando tan ardua labor.

Y debería estar en manos de cada familia, de cada madre, poder decidir dónde y cómo vivir esta experiencia. O al menos, que los espacios pensados para la maternidad, puedan ayudarnos a sentirnos libres y a dejar que el parto fluya, sin impedimentos externos que nos bloqueen.

Nosotros llevábamos todo el verano con un importante síndrome del nido, y ha sido ese nido, esa casa con luz y vistas, la que ha recibido al nuevo miembro de la familia. Un nido donde sentirme segura y acompañada. Un nido de bacterias familiares[1]. Un nido preparado para la ocasión. Un nido familiar e íntimo.

20141108_110241Gracias al gen “Jiménez” (el que yo heredara de mi madre y mi madre de la suya, es decir, de la yaya Mila Jiménez), las mujeres de mi familia tenemos partos rápidos… y siendo este el segundo, teníamos que estar preparados para que todo se desencadenara con rapidez. Y con rapidez se cambió la alfombra del salón por una manta vieja, con rapidez llegó la fuerza del nacimiento, con rapidez nació el pequeño, se enganchó a mi teta y alumbré la placenta. Los recuerdos se tornan borrosos, y no sé qué fue antes si la placenta o la teta. Pero sí recuerdo el sentirme acompañada y guiada. Recuerdo sentirme segura. Recuerdo sentirme fuerte – aunque hubiera momentos de debilidad. Recuerdo sentirme cuidada. Recuerdo su olor. Recuerdo su fuerza. Recuerdo que estaba en el momento adecuado, con la compañía adecuada y en el lugar elegido. Recuerdo que entraba el sol por la ventana.

Fue bonito. Tan bonito y tan verdadero que no es fácil elegir las palabras adecuadas para contarlo. Porque quizá no haya palabras adecuadas para ello. Quizá porque tenga que ser parte de una gran experiencia vivida y no de un cuento mejor o peor narrado. Quizá porque la intensidad del momento distorsione mis recuerdos y tenga que ser alguno de los testigos quien le ponga palabras más certeras… Sea como fuere, gracias a las matronas que estuvieron con nosotros facilitando tanto las cosas. Gracias al padre de la criatura, por ser testigo, protagonista y compañero. Y gracias a la hermana y los abuelos, que supieron estar y no estar para que todo fluyera. Y gracias, a ti, lagartijo, por tan buena experiencia.

[1] Tal y como se recoge en el libro “El bebé es un mamífero”, de Michel Odent, los minutos siguientes al nacimiento son críticos para la adaptación del bebé al entorno familiar, desde una perspectiva bacteriológica. Y es que el bebé nace libre de cualquier germen, y horas más tarde, millones de microbios colonizan su cuerpo. Y así, los microbios familiares para la madre, lo son también para el bebé, de tal manera que si los gérmenes de la madre invaden inmediatamente al bebé, este estará protegido contra otros microbios desconocidos y potencialmente peligrosos.
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4 Respuestas a “Nacer en un nido

  1. A él, a Ibon, le debió parecer una maravillosa experiencia. Transmitía tranquilidad y sosiego…En el Nido se está y se acoge muy bien. Felicidades a los cuatro y gracias por acogernos.

    • No sé si le gustará o no, pero de momento, este nido le ha tocado… y él decidió venir a este mundo en él!!! Muchas gracias. Y más veces se os espera en él!!!

  2. Gracias Maria por contarnos tus experiencias. Seguro que Ibon y Ione están encantados con “ese nido” que con tanto cariño han preparado sus papas…Nosotros también nos encontramos muy a gusto en él.

    • Gracias, CruciMari. Las experiencias de las casas se hacen entre todos, quien las habita, quien las visita y quien en ellas nace o crece!!! Besos

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