Yo no renuncio

#yoconcilio         #yonorenuncio*

Después de llevar años trabajando en bioconstrucción, de tener claro que el cambio empezaba por una misma, de parar y ralentizar con slowcicle, la maternidad llegó y entre otras muchas cosas, cambió las prioridades de mi día a día. Siempre me costó separar vida personal y familiar siendo autónoma y, durante años, nuestras vacaciones o fines de semana giraban en torno a un curso de bioconstrucción, unas jornadas de energías renovables o un taller de cocinas solares.

Ahora, o al menos desde marzo de 2013, mi bioconstrucción gira en torno a la crianza, la maternidad, la salud de los peques y de las madres que alojan peques. Me formé en mediciones de factores de riesgo para la salud en viviendas y, lentamente, voy midiendo y evaluando, continuo leyendo e informándome, escribiendo e investigando. Y sin embargo, no tengo la sensación de que esté siendo una crianza slow. Como madre y trabajadora te propones tantas cosas que hacer, que si una alimentación sana, un día a día más saludable, talleres y juegos de creatividad caseros, paseos por el bosque para coger hojas, palos y piedras, hacer pasteles y bizcochos, a la vez que establecemos mágicas rutinas del sueño (con cierto sarcasmo, claro), que pones bonita una habitación y redecoras la casa con elementos naturales, mientras llevas otro pequeño cangurito todo el día de aquí para allá. Todo ello sin perder la comba de tu día a día laboral, de tus alumnos, de las últimas publicaciones en materia de salud ambiental en nuestras viviendas, decides de qué color hacer las tarjetas de visita de tu nueva marca BIHHO (junto con los compañeros medidores), o tomas decisiones sesudas sobre trascendentales asuntos laborales – o no. Vamos, que de slow tiene poco la jornada maternolaboral.
Y una mañana te tomas un café descafeinado. Y unas galletas – mientras piensas en cómo inventarte una receta para hacer un pan rápido en casa, que no queda pan para comer, ya ha pasado el panadero y no tienes planes de salir de casa ese día por diversos motivos. Y te vuelve la morriña slow, de esas semanas sin rumbo, de esos puertos Andes arriba y abajo al duro golpe del pedal – que para qué engañarme, en su momento eran a veces más duros que placenteros. Y te acuerdas de que decidiste bajarte de la rueda y pedalear.

Et voilá, listo para tomar

Es entonces cuando le miras a los ojos a tu hijo canguro, cuando te arrodillas para mirarle a la cara a esa otra persona de grandes ojos curiosos que acompaña tu día a día y así entender su perspectiva, cuando vuelves al principio de tus prioridades y a tus jornadasmaternolaborales. No sé si soy capaz de conciliar, creo que no. Pero sí al menos estoy siendo capaz de pararme a pensar en ello.

*Iniciativa de @malasmadres http://clubdemalasmadres.com/norenuncio/

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