La vuelta al trabajo de una madre autónoma

El pasado 26 de diciembre terminó mi segunda baja maternal. Tan corta y tan intensa como la primera. Imagino que debería estar agradecida por poder disponer de la correspondiente prestación económica por parte de la seguridad social durante estas 16 semanas de vida de mi pequeño, pero cotizando lo mínimo, la prestación, todo hay que decirlo se queda en nada. Bueno, vale, en poco. Además se sobreentiende, y si no ya lo aclaro yo, que igualmente he tenido que estar dada de alta y pagando religiosamente mi cuota de autónoma de casi 300 €. Así que bienvenida sea esta bienagredecida propina.

Total, que se pasan rápidamente estas 16 semanas y parecería que mi hijo ya es lo suficientemente autónomo como para valerse por si mismo. O más bien, para que yo vuelva a mi ritmo de trabajo de mujer autónoma como si nada. Como si nada no, con la comedura de tarro de qué hacer durante tu jornada laboral con tu preciada criatura y con toda esta revolución emocional y de la buena que te supone la llegada de un hijo. Y si es el segundo como es mi caso, más, porque su querida hermana también sigue necesitando de cuidados maternos, a ver quién se piensa que con 33 meses una ya se independiza de madre. Y no lo he vuelto a dudar: se queda conmigo. ¿Dónde mejor sino? Con justo 4 meses cumplidos, alimentación a base de lactancia materna a demanda y un horario de trabajo flexible, no hay mejor opción. Claro, que se puede pensar que qué trabajo tan bueno tengo, que me lo permite. En realidad, intento adaptar mi trabajo en la medida de lo posible, porque yo soy mi propia jefa, pero como no trabajo sola, lo primero que tendría que hacer es agradecer a mis compañeras y compañeros de trabajo su paciencia con mis nuevos ritmos y la posibilidad de seguir contando conmigo a pesar de ser madre. En realidad, ser madre debería ser un plus para un trabajo, pero seamos objetivas, el sector laboral no piensa así todavía.

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Jardín Botánico en Curitiba, Brasil

Así que mi día a día maternolaboral es curioso cuando menos. Intento madrugar para sacar un ratito de organización mental antes del despertar familiar (o para ducharme, simple y llanamente), pero según cómo hayamos pasado la noche, a veces lo consigo y a veces no. La mañana transcurre con mi hija mayor en la haur eskola, así que gestionando sólo al pequeño de la casa, su hasta ahora patrón de sueño de “la mañana me la pego durmiendo” me podía ayudar a hacer buena labor del trabajo a desarrollar. Eso sí, hemos empezado hoy el año sin siesta alguna durante toda la mañana.

Si por las tardes hay alguna urgencia que resolver, o tiro de vecinos (qué haría yo sin ellos) hasta que llega el buenpadre a casa, o me lío la manta a la cabeza y los integro en lo que toque realizar, generalmente algún videochat o clase online. Para ello, mi espacio de trabajo, es a la vez cuarto de juegos y estudio, y en mi mesa conviven a la perfección el ordenador, un cuaderno, los módulos del máster y mis miles de papeles, con un cochecito de madera, un mordedor de algodón orgánico y madera monísimo, o unos platos y vasos con comida que mi querida hija me ha “preparado” en su “cocina”. Lo más en diseño de interiores.

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Y además de agradecer mi incorporación a la jornada maternolaboral a mis compañeras de trabajo, a los vecinos, al padre de las criaturas, y a los abuelos que hacen viaje hasta aquí en cuanto se les demanda, no me queda otra que homenajear a mi gran aliado, el PORTEO, mi base de organización y trabajo. Porque hago gestiones de teléfono con el peque a cuestas, participo en videochats, escribo mails o posts (como ahora mismo), hasta redacto artículos – todo ello si está tranquilito, claro – o participo en clases o seminarios con él, pero también pongo lavadoras, recojo ropas, hago la comida o compro. Y no me ducho con el fular puesto, porque se me mojaría y sería una catastrofe familiar tener que esperar a que se seque para poder volver a usarlo.

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Vía mamanido.org y su post “portear es un regalo”

Generalmente no soy persona de redactar y llevar a la perfección lo propósitos de año nuevo – suficiente tengo ya con las listas de pendientes que crecen más que decrecen. Así que simplemente empiezo el año con ganas. Con ganas de ponerme al día con el trabajo pendiente, con ganas de abrir nuevos retos y colaboraciones, con ganas de que la conciliación sea real y esté presente de verdad, y no escondida bajo las faldas de cuidadores y cuidadoras de los peques. Con ganas de compartir y de aprender, que encima este año es bisiesto y tenemos un día más.

Bienvenido 2016.

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8 Respuestas a “La vuelta al trabajo de una madre autónoma

  1. Acabo de leer tu escrito sobre la vuelta al trabajo y me encanta como te expresas y sobre todo como intentas llevar tu vida laboral y maternal. Eres joven y tu puedes.
    Sigue así y que en este año 2016 se hagan realidad para ti todas tus ilusiones.

  2. Muchas gracias, Cruci!!! Para todas las madres y padres es complicada la conciliación y cada uno tenemos nuestra particular historia de malabarismos. Y las tías de Logroño también cobran su protagonismo en mi propia historia. Muchos besos

  3. Jajajaja… lo que me he reído leyendo tu post. La baja de mi segundo hijo finaliza el 31 de enero…. y cuan identificada me siento….solo que el mio por dormir de día no le viene nada. Sus siestas duran máximo 15 minutos… En abril espero poder empezar el master, al que le tengo muchas ganas, así que, nos veremos con los fulares puestos… jajajaja

    • Me alegro, María, de que te sientas identificada y con humor, que eso no debemos de perderlo nunca 😉 Y qué bien que te vayas a incorporar al máster, que necesitamos más madres criando en esta aventura. En el último seminario ya estábamos tres 🙂
      Hasta pronto y gracias por leerme!!

  4. Primero de todo, quiero felicitarte por tu reciente maternidad, veo que hace mucho que no nos vemos. Leyendo esto me siento muy identificada contigo y yo solo tengo una niña por ahora, pero se hace muy dificil en algunos momentos. Aunque no deja de ser una experiencia maravillosa. Te mando mucha energia, aunque de eso se que no te falta y a ver si conseguimos algun dia poder conciliar de verdad nuestra tan bonita profesión con la maravillosa tarea de ser madre. Espero que nos veamos pronto. Muchos besos familia

    • Gracias por pasarte y comentar, Mari Cruz. La de malabares que tenemos que hacer para disfrutar de lo bonito y duro de la crianza, con lo bonito de la bioconstrucción. Y tienen que ir de la mano, que no podemos pensar en una crianza en entornos hostiles, ni podemos pensar en bioconstrucción sin integrar a la población más sensible! Muchos besos para ti también y hasta prontito!!

  5. Querida María!
    Leo tu post a toda velocidad, no se si la misma con la que tú lo has escrito pero aún con ella siempre todo tan claro y tan bien dicho.
    Disfrutemos de los días con nuestros peques, con dos imagino que se duplica la felicidad! Por que en algún lugar leí que “Los días son largos pero los años son cortos”
    Un beso muy grande!

    • Sofía!! Gracias por pasarte y deterte a leer mis quebraderos de cabeza… que imagino entiendes y compartes! Cuánto tenemos que aprender de los ritmos de nuestros peques, de sus días largos y sus años cortos! Por una crianza biorespetuosa!! Un beso grande y a disfrutar

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